sábado, 12 de octubre de 2019

Carta a un Paciente Paliativo


Hola, quiero escribirte esta carta para de alguna forma animarte… animarte a vivir intensa y plenamente el tiempo que tienes. No acostumbramos como sociedad ni como individuos a pensar que todos tenemos una permanencia limitada en este lugar, reflexionar sobre nuestra condición de finitud nos asusta, pero no pensar sobre ella nos roba la oportunidad de tomar consciencia que tenemos la capacidad de decidir y procurar vivir la vida que queremos vivir, aún cuando esta se encuentre amenazada por un diagnóstico, por una enfermedad.


Al final de la vida solemos reprocharle al tiempo su escape y su huida, pero realmente el tiempo te da, antes de quitarte. En nosotros está decidir como usar y como gastar el tiempo que nos queda.

Pensarnos finitos, nos asusta. Pensar en la posibilidad de no volver a ver a quienes amamos nos angustia, por eso rodearse de quienes más amas y aprovechar cada segundo compartido para comunicar amor y procurar coleccionar huellas que nunca irán al olvido.

Cuando morimos nos llevamos las experiencias, los recuerdos, los momentos; nos marchamos llenos de amor en la medida que supiste también amar a los otros. Por eso no te detengas pensando cuánto tiempo tienes, cuántos días o meses quedan. Que te sorprenda la vida disfrutando de todos estos días en los que todavía la muerte no llega. 


Dale espacio a tus emociones, cuales quieran que sean, porque tienes derecho, es normal y hasta es esperado sentirte como te sientes. Vívelas, compártelas sanamente, que incluso en la emoción más temida por todos (la tristeza), encontramos el regalo más grande. La tristeza tiene el poder de convocar y de reunir a los otros para ti, moviliza redes de apoyo, te busca acompañante, porque es en nuestros momentos más tristes cuando descubres el amor incondicional, ese el verdadero, el que no acostumbramos comunicar. 


Mira a tu familia, mírala bien, descubre en ellos tu presencia. Por que todos dejamos algo y nos llevamos algo. Estás a tiempo de pensar, de planear y de vivir tu legado. Que si al final de cuentas nos toca morir, garanticémonos viajar ligeros. Resolver asuntos pendientes, disculpar, perdonar, amar y agradecer a otros. Por que si al final de cuentas este es verdaderamente tu final; mereces dar un cierre digno a tu existencia. Nadie muere diferente de como ha vivido, así que estás a tiempo… todavía te queda tiempo, inviértelo en lo más importante para ti, úsalo bien y te garantizo que no necesitarás más.



Atentamente: Kimberly Vargas Morera
Psicóloga Paliativa 
Costa Rica